2012 - VID- PROVEDO EXPLOTA LOS RECURSOS GEN�?TICOS DE LA VID EN BUSCA DE VINOS DE CALIDAD

El cultivo de la vid convive con la civilización humana casi desde sus orígenes, periodo éste de miles de años en los que la mejora tecnológica de su cultivo se ha sumado a la creciente variabilidad genética de la especie Vitis vinífera (con episodios también de fuerte  erosión genética como el de la filoxera, próxima en el tiempo relativamente).

A tal punto llega esta diversificación que casi se podrían estimar en hasta 10.000 las variedades existentes en todo el mundo. Sin embargo son muy pocas las variedades más extendidas o mayoritarias que nos encontramos,  frente a una gran infinidad de cultívares de escasa relevancia o minoritarias.

Un hecho así se observa en España, primer país mundial en superficie con cerca de un millón de Has de las cuales sólo tres variedades (airén, tempranillo y bobal) se llevan la mitad de la superficie cultivada,  la suma de otras sesenta variedades casi la otra mitad y tan sólo quedando apenas un 3% de la superficie para una suma indefinida de variedades cultivadas todas minoritarias, algunas de las cuales apenas están presentes de manera testimonial.

CARACTERIZACIÓN DEL VINO

Si tenemos en cuenta que en la caracterización de un vino influye la variedad empleada hasta en un 90% según algunos autores, podemos decir que un camino interesante a la hora de innovar con productos diferenciados sería la utilización de variedades minoritarias, que aunque bien es verdad que muchas de ellas son poco conocidas o su cultivo escaso va asociada a su calidad poco apreciada, no es nada extraño encontrarnos de vez en cuando con `joyas varietales´ que merecen una atención especial. Un ejemplo en este sentido sería la variedad Bruñal, conocida en las Arribes de Salamanca e incluso en otras zonas como Canarias, con un vino que no deja indiferente a nadie que lo haya probado por su estructura y potencia aromática, con alto grado y acidez  medias, y con unas perspectivas de extensión de cultivo interesantes. 

 

Otras veces, las variedades minoritarias reflejan una seña de identidad del territorio donde son cultivadas sin que de por sí presenten de manera intrínseca unas excepcionales cualidades, pudiendo acompañar a otras en las elaboraciones y dando en conjunto una tipicidad a los caldos que las utilizan, como sucede con determinadas variedades minoritarias de Galicia especialmente, que por otro lado es una región de gran riqueza genética en vid. 

Por otro lado, el éxito se puede producir sobre una variedad no antes cultivada (y en este caso de nueva aparición)  como es el caso del Tempranillo Blanco, mutación genética del Tempranillo producida en La Rioja y que pone de manifiesto cómo un producto innovador puede ser capaz de abrirse camino desde la nada sumando dos elementos clave como son la diferenciación y la conexión con el territorio, aspectos que nunca se pueden perder de vista a la hora de darse a conocer en el mercado.

RECURSOS GENÉTICOS

Por último, no podemos dejar de hablar de los recursos genéticos intra-varietales, en definitiva la selección clonal. Un aspecto que durante muchos años ha sido enfocado en la dirección única de obtener viñedos genéticamente uniformes y de alta producción, y que en el caso del tempranillo fue también enfocado con éxito a la obtención de clones de alta calidad enológica gracias a la iniciativa privada de la firma riojana Provedo, que tiene en el mercado toda una gama de clones propios (Provedo VP) que aportan el elemento diferenciador ante todo.  Sólo la suma de una serie de técnicas como el control de producción, etc. en los clones tradicionales son capaces en parte de imitar lo que genéticamente consigue este material innovador de racimos sueltos y bayas de tamaño menor, aspecto clave a la hora de enfocar su producción a vinos de mayor valor añadido.

Provedo también ha participado en la propagación y estudio de variedades minoritarias de Asturias en colaboración con la Misión Biológica de Galicia-CSIC, y actualmente entre sus apuestas sobre la diferenciación en viticultura, reproduce variedades como Tempranillo Blanco, Bruñal, variedades autóctonas de Galicia, de Asturias, y cómo no, de La Rioja, (Maturana tinta, etc) aparte de otras a modo experimental. También desarrolla un  avanzado programa de cruzamientos en la obtención de nuevas variedades de vid para obtener producciones de calidad utilizando genitores como el Tempranillo, innovación ésta de futuro en todo caso.

En resumen, los recursos genéticos de la vid, más allá de las técnicas de elaboración y del conjunto del cultivo, ofrecen una oportunidad de cara al productor claves en la diferenciación y éxito de su producto, aspecto que desde la firma Provedo no dejamos de avanzar en nuestro papel de seleccionadores y multiplicadores de plantas de vid sobre una fuerte y continua apuesta en I+D+i. 

DATOS DE EMPRESA

Provedo, que cuenta con más de 80 años de experiencia en el sector, está proporcionando a la agricultura nuevos productos, contribuyendo así al desarrollo de la misma. Siempre comprometidos con la investigación, continúa fiel a los valores que la identifican como una empresa de referencia. En la actualidad, cuenta con cinco centros de trabajo en España: (Castilla la Mancha, Extremadura, Lérida, Murcia, y La Rioja), y uno en Turquía. En los últimos tiempos ha realizado una apuesta decidida por los mercados exteriores, centrándose en países como: Chile, Sudáfrica, Francia, Italia, Portugal, o Marruecos. Comercializa en el sector agrícola y más concretamente con  fruticultores, viticultores, bodegas, y olivicultores.

ARTICULO PUBLICADO EN REVISTA DE ENOLOGOS Mayo del 2012